Impacto de la Personalidad en tus Entornos - Personality Change Makers

Impacto de la Personalidad en tus Entornos

¿MI MANERA DE SER IMPACTA A OTROS?

Sí. Claro que sí. Por supuesto que sí. No sé cómo más decirlo, pero nuestra personalidad tiene un impacto enorme en los demás… para bien y para mal. Es que piensa un momento: hay personas con las que perdemos la paciencia fácilmente, respondemos mal, nos irritamos o incluso estallamos. Mientras que hay otras personas con las que sentimos que la vida es más fácil, menos pesada, más tranquila y sin tanto estrés. 

Y lo mismo sucede al revés. Hay personas que, en nuestra presencia, se sienten juzgadas, observadas, evaluadas y criticadas… mientras que otras se sienten escuchadas, acompañadas, cómodas y dispuestas. Y es que la verdad, nuestra personalidad impacta a otras personalidades y esas otras personalidades también influyen en nuestra vida. 

Pero ahí es donde vale la pena detenernos y aceptar una verdad esencial: no tenemos control sobre la personalidad de los demás, pero sí tenemos poder sobre la nuestra. 

Podemos elegir impactar de manera positiva, dejar de lado la mirada crítica, la necesidad de control, o el juicio constante. Podemos dejar de exigir que otros hagan las cosas “a nuestra manera”, y comenzar a validar diferentes formas de vivir, sentir y actuar. Podemos comunicar lo que sentimos con claridad y respeto, y ofrecer a los demás un espacio de confianza, de valoración. 

Porque sí, podemos elegir hacer el bien. Podemos trabajar en nosotros para generar un impacto más amable y consciente en los demás.

Veamos cómo nuestra personalidad influye en cada uno de nuestros entornos, y por qué es tan importante tomar las riendas de ese impacto:

 

EN LA FAMILIA

Así que acá vamos. Nuestra familia es uno de los pilares más importantes de nuestra vida. Y entender que podemos impactarla positivamente es, quizás, una de las formas más profundas de expresar amor. 

Con solo trabajar en nuestra personalidad, podemos transmitir bienestar y motivación. Podemos enseñar a dialogar sin agresión, a poner límites sanos, a abrazar nuestras diferencias sin miedo al error o a la imperfección.

Podemos darles bienestar y motivación con el simple hecho de trabajar en nuestra personalidad. Podemos decidir enseñarles a dialogar con compasión y sin agresión. Podemos enseñarles a poner límites de manera correcta sin violencia. Podemos enseñarles a abrazar sus singularidades y a trabajar en sus dificultades, sin miedo a equivocarse y sin la necesidad constante de ser perfectos.

Todo esto, a través de nuestra propia personalidad. Si nosotros entendemos que lo que nos duele no tiene que ser razón para escondernos, atacar de vuelta o callar, entonces eso es lo que les estaremos dejando a nuestros familiares. Si nosotros aprendemos y trabajamos en respetar los tiempos del otro, las posiciones diferentes y las maneras diversas de hacer las cosas, entonces esto se lo estaremos regalando a quienes nos acompañan diariamente. Y si nosotros nos autorregulamos, comunicamos asertivamente y ponemos límites adecuadamente, estaremos impactándoles positivamente en reconocer cuando deben respetar a otros y cuando deben pelear y luchar por lo que quieren. 

Nuestra personalidad definitivamente tiene un impacto en nuestra familia y si podemos afectar positivamente… ¿por qué buscar hacerles daño si podemos hacerles bien?

EN LA PAREJA

Ahora miremos la pareja. Esta persona que nos acompaña transversalmente en muchas áreas de nuestra vida, que nos sostiene cuando el trabajo no está marchando tan bien, que nos acompaña en la crianza, con la familia, y en las relaciones con amigos. Esa persona que se vuelve una compañera de vida. A esa persona podemos impactarla para impulsarla o afectarla para hacerla sentir chiquita. Y esto se debe a que, al llegar a un nivel de intimidad tan grande con ella, logramos entender cuáles son sus heridas y dolores más grandes. Y dependerá de nosotros, decidir usar estas heridas para cuidar… o para herir.

Y dejar de hacer daño solo es posible si trabajamos en nosotros mismos primero, si buscamos un desarrollo personal para no atacar devuelta cuando nos sentimos agredidos. Esto solo es posible si decido crecer para ayudar a otros a crecer, y si entiendo que el crecimiento de mi pareja no me hace menos, no me resta valor, no me denigra. 

… Seguramente estarás pensando que esto es fácil, que racionalmente “es obvio” que el crecimiento del otro no me hace menos a mí. ¿Pero en tu día a día lo haces? ¿Te permites soltar el ego para poner a tu pareja de primeras de vez en cuando? ¿Le das sus espacios cuando los necesita, así tú necesites compañía o diálogo? ¿Le comunicas lo que te incomoda sin miedo al conflicto o sin el veneno escondido entre tus palabras? ¿Le permites tener distintas visiones de vida?… Pues a la larga, todo esto, tiene que ver con qué tanto te aceptas y conoces tu personalidad, para no dejarte llevar por las diferencias intrínsecas de las relaciones.

EN LAS AMISTADES

¿Y qué pasa con los amigos? ¿Nuestra personalidad los impacta a ellos también? ¿De qué manera y con qué intensidad? Pues a la larga dependerá de la relación que tengas con la persona. Pero sin lugar a dudas, con cualquier tipo de amistad que tengas, tu personalidad podrá sacar lo mejor o lo peor de los otros. Si eres quien corrige siempre, quien compite, quien busca tener siempre lo mejor, probablemente generarás envidia y malestar dentro de tus vínculos. Pero, en cambio, si buscas conectar, conversar y entender, serás a quien busquen cuando necesiten un hombro en el que apoyarse. 

Y a su vez, esto tendrá unas repercusiones. Si nunca has dicho que no y siempre estás disponible para tus amigos, probablemente también se acostumbren a que “el de los favores” eres tú, sin plantearse siquiera la posibilidad de que esto no sea así. Es entonces ahí cuando debemos buscar un crecimiento personal… porque incluso las buenas intenciones pueden volverse un problema si actuamos en piloto automático, sin conciencia de cómo somos y qué estamos proyectando. Por eso, el crecimiento personal es clave también en nuestras amistades. 

EN EL TRABAJO

Finalmente, en nuestro trabajo, nuestra personalidad tiene un impacto enorme. Porque podemos ser líderes que solo hacen micromanagement y generan más problemas, que soluciones y están en constante conflicto con sus equipos; o podemos ser líderes que buscan el crecimiento profesional, la libertad y la formación de equipos de alto rendimiento. Todo esto, dependiendo de la manera en que nos relaciones, cómo actuamos y sobre todo, cómo manejamos internamente nuestro propio estrés. 

En efecto, el liderazgo más poderoso nace del autoconocimiento: saber qué te agobia, qué te activa, qué temes y cómo reaccionas bajo presión. Porque si te conoces, puedes tomar decisiones más sabias… y no ser el origen del caos.

Por todo esto, te invito a conocer nuestro programa Personality Change Maker. Un espacio diseñado para ayudarte a potenciar tu personalidad y tu impacto en cada uno de los entornos de tu vida.

Haz clic aquí y empieza a transformar, desde ti, el mundo que te rodea.

Catalina del Castillo Cano.

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