Obsesividad: entre el orden y el desgaste
Obsesividad: entre el orden y el desgaste
¿QUÉ ES LA OBSESIVIDAD?
La obsesividad es un rasgo de personalidad que, como todos los rasgos, tiene un lado de luz y un lado de sombra. Esto significa que tiene grandes virtudes, pero también algunos aspectos a mejorar. Esto es supremamente importante, porque aquí no pretendemos que todo sea perfecto, ni que la persona carezca de dificultades o no pueda trabajar en desarrollarse personalmente. Al contrario, reconocer que podemos seguir creciendo es parte de reconocer que cada personalidad es única y mágica.
Pero volvamos a la obsesividad. Porque curiosamente, querer ser perfecto y no querer tener ningún defecto es, en realidad, el talón de Aquiles más grande de este rasgo. De hecho, en su lado más oscuro, estas personas quieren tener TODO bajo control, hacer TODO rápidamente, no perder NUNCA el tiempo y no equivocarse JAMÁS… algo que es imposible.
Esto se convierte en un desgaste constante porque descansar, confiar en otros o pedir ayuda se vuelve casi imposible, al sentir que si no lo hacen ellas, nadie lo hará… buscando siempre la perfección inalcanzable.
Sin embargo, cuando el control excesivo y la autoexigencia inalcanzable dejan de ser un refugio para esconder la sensación de insuficiencia y se flexibilizan, entonces se convierten en una forma de hacer la vida más productiva y más organizada. Así, la obsesividad se vuelve un gran aliado. Un aliado porque la organización aporta estructura y firmeza, y cuando no se transforma en una camisa de fuerza, el orden facilita todos los procesos.
PERO Y ENTONCES, ¿CUÁNDO SE VUELVE PROBLEMA Y DEJA DE SER SOLUCIÓN?
La respuesta corta es: cuando la persona no puede descansar o vive en estado de estrés o ansiedad. En efecto, la obsesividad, cuando es excesiva, aunque pretende dar estructura a la vida, termina desestructurándola. Y ahí es donde aparecen los inconvenientes.
Esto sucede porque, al querer controlarlo todo, descuida lo que sí está en sus manos controlar y pierde tiempo intentando dominar lo que no es posible controlar. Así, deja de cumplir tareas importantes por revisar cinco veces lo mismo, por organizar, reorganizar y volver a organizarlo todo, perdiendo el sentido de equipo y pertenencia al creer que solo ella puede hacerlo.
Por ende, el control, el perfeccionismo, la obsesividad —o como queramos llamarlo— se convierte en un problema cuando detiene la vida, cuando no da cabida a la espontaneidad, cuando no permite salir del “cuadrado”, ni abrirse a nuevas experiencias. De hecho, muchas personas con este rasgo viven con el famoso síndrome del impostor, pues nunca creen ser capaces de hacer algo, e incluso, a veces ni siquiera se atreven a intentarlo porque “el producto o servicio siempre podría estar mejor”.
Y esto, inevitablemente, afecta sus relaciones, sus amistades y su trabajo. ¿Por qué? Porque dejan de confiar en los demás, no reconocen las diferencias y esperan que todos los seres humanos del mundo piensen y actúen como ellas… “las que están en lo correcto y saben cómo hacerlo”.
Veamos esto un poco más en detalle…
EL CONTROL Y SUS RELACIONES
PAREJA: Las parejas de las personas controladoras suelen sentir que pueden ser sostenidas, ya que, al tener un plan A, B y C para todo, siempre podrán acudir a ellas en busca de ayuda. Esto les brinda estabilidad y cercanía, pero, al mismo tiempo, puede dificultar la sensación de libertad y espontaneidad. Si surge una propuesta improvisada, que no está en la agenda o se sale de la rutina, probablemente termine en discusión. En ese sentido, sus parejas pueden sentirse aburridas y poco escuchadas… y, con el tiempo, perder la pasión o el interés por compartir experiencias a su lado.
AMISTADES: En el ámbito de la amistad, las personas obsesivas suelen tener vínculos duraderos, profundos y muy sinceros, porque cuidan tanto de sus amigos como de la confianza construida y del camino compartido. Sin embargo, precisamente porque les cuesta salir de lo conocido, no hacen amistades con facilidad y tienden a incomodarse cuando aparece alguien “extraño” en el grupo. Esto puede llevar a que se perciban como personas serias o poco amigables, cuando en realidad, al contrario, pueden convertirse en algunos de los amigos más fieles y cercanos que podríamos llegar a tener.
TRABAJO: En cuanto al trabajo, la perfección es un faro en su día a día. Buscan hacer todo bien, evitan el error, son proactivas, eficientes y estructuradas. Sin embargo, les cuesta poner límites, reconocer hasta dónde pueden ayudar y en qué momento descansar. A largo plazo, esto las lleva a niveles muy altos de burnout y a una profunda sensación de soledad… porque viven con la creencia —tan absurda como desgastante— de que si no lo hacen ellas, nadie lo hará, o al menos nadie lo hará “tan bien como ellas lo hacen”. Esa autoexigencia las empuja al cansancio extremo. El problema es que esto también repercute en sus colegas, quienes terminan sintiendo que nada de lo que hacen es valorado, importante o significativo. En última instancia, todo recae sobre la persona obsesiva, porque los demás piensan: “¿para qué trabajar, si al final ella lo volverá a hacer porque cree que está mal?”.
ENTONCES, ¿QUÉ HACER SI TIENES ESTE RASGO?
Lo primero es no castigarte. Suena loco, pero la mayoría de personas tenemos un poco de obsesividad, nos gusta hacer las cosas a nuestra manera y nos incomoda salir de la zona de confort. Así que no te castigues. Eso sí, evalúa tu nivel de estrés (porque puede que incluso lo hayas normalizado). Reflexiona sobre qué tipo de vida quieres vivir y si el hiper-control te está acercando —o alejando— de esa vida.
Si te está alejando, es hora de trabajar en ti: confía en los demás, pide ayuda y levanta la mano, porque no tienes que poder con todo. Y también reconoce que creerte el “sabelotodo”, o nunca tener tiempo para nuevas experiencias, solo te aleja de quienes más quieres. Y, por último, recuerda: la verdadera definición de “ser humano” perfecto es ser un “ser humano” imperfecto.
Finalmente, hoy quiero dejarte con un último mensajito… si has identificado patrones obsesivos que impactan tus relaciones o entornos, o conoces a alguien que esté pasando por esto, ingresa a Personality Change Maker, donde te enseñamos estrategias para transformarte y avanzar en tu proceso de crecimiento personal. Conoce nuestro programa aquí.
Catalina del Castillo Cano